MÓNICA NEGRI | PSICÓLOGA – PSICOANALISTA
"Se pide una psicoterapia porque se sufre, algo no va como uno cree que debería ir: falta de deseo, sentimiento de pérdida de control sobre la vida; decepciones recurrentes en las relaciones amorosas; no ser capaz de superar una pérdida o un abandono; estar entregados a un sufrimiento que se ha vuelto insoportable".
"Se pide una psicoterapia porque se sufre, algo no va como uno cree que debería ir: falta de deseo, sentimiento de pérdida de control sobre la vida; decepciones recurrentes en las relaciones amorosas; no ser capaz de superar una pérdida o un abandono; estar entregados a un sufrimiento que se ha vuelto insoportable".

El mito del amor romántico

Señala Onfray que las piedras angulares del edificio que para nuestra más grande desazón todavía habitamos en relación al amor, refiere a un mito de origen narrado por Aristófanes en el Banquete de Platón, hace 2500 años.

Este ideal de amor, que convoca a cada sujeto a encontrar un otro que lo complete, produce un cierre en una totalidad y de esta imposibilidad la experiencia del amor queda asociada inevitablemente al padecimiento y al dolor.

La pareja es deseo de posesión: es, de alguna manera, una mutua propiedad.

“La consideración de la esfera como modelo de la pareja produce la mayoría de las neurosis de Occidente en materia de amor, de sexualidad o de relación sexuada. Pues buscar una perfección sustancialmente inexistente, enarbolar un señuelo, conduce con seguridad al desengaño, a la desilusión, a ese momento en el que se acaban los encantos e ilusiones artificiales del principio y empiezan las penalidades que los siguen”. M. Onfray

Cuando el otro, irrumpe de verdad, se destruye esa idealización primera y comienzan los problemas. Se capta en la pareja la cuestión de la diferencia: no hay siempre acuerdos, ni esa ilusión de complementariedad, ni ese hacer de dos, uno, ni esa armonía ideal.

Sabemos que si el otro es realmente otro, y si es reconocido como tal, será incapaz de colmar ni nuestras demandas ni nuestros deseos. Aspirar a la fusión es renunciar a nosotros mismos en provecho de una figura alienante y es negación del otro en su alteridad.

La cultura occidental atravesada por el mito de la complementariedad entre los sexos, marca cada una de nuestras ilusiones amorosas: la idea de un alma gemela, el príncipe azul, la mujer ideal, el hombre perfecto, son maneras en que el mito se expresa después de tantos siglos. “Haciendo de la pareja y de la reconstitución de la unidad primordial el proyecto de toda tentativa amorosa”.

¿Podemos salir de este esquema? Porqué no reflexionar sobre estas ficciones amorosas, que repiten hasta el empacho, la misma historia?

El psicoanálisis desmitifica el concepto que tenemos del amor romántico y tierno como el único digno de llamarse amor. Parecería que el hombre occidental insiste en esa irrealizable pretensión de continuidad, de fusión con el otro.

Incluso pedir reciprocidad en el amor es alienarse, porque ¿qué nos devolvería el amado en esa reciprocidad sino lo mismo que no le damos? Tan sólo un “yo también te amo”, lo cual no nos asegura nada, simplemente sostiene la ilusión (que tal vez no sea poca cosa).

En la clínica, podemos ver que los hechos lo desmiente una y otra vez; quienes nos hablan del amor desde éstas determinaciones no dejan de referirse a su desdicha, a los encuentros seguidos por los desencuentros y los malentendidos inevitables.

Al final todo se resume a lo que uno busca de sí mismo en el otro, con nuestras carencias y nuestras expectativas: ¿Necesitamos del otro para satisfacer nuestras propias necesidades? ¿Buscamos la autoafirmación en el vínculo de amor? O el otro, ¿es reconocido en la alteridad, en la diferencia?

Nos hemos identificado con este relato idealizado del amor, esas dos mitades incompletas que el destino está obligado a juntar, el sacrificio, la entrega al otro, la imposibilidad del cálculo de las pérdidas o de lo que uno se ha ido dejando por el camino…

Imagen: En la cama, el beso, Henri Toulouse-Lautrec, 1892.

Bibliografía

Kristeva, Julia, Al principio era el amor. Psicoanálisis y Fe. Gedisa. Bs. As. 1986. Lacan, Jacques, “Seminario 20. Aún”. Paidós. Bs. As. 1998. Laurent, Eric, Los objetos de la pasión. Tres Haches. Bs. As. 2000. Masotta, Oscar, Lecturas de psicoanálisis Freud, Lacan. Paidós. Bs. As. 1992. Onfray, Michel, Por una erótica solar. Teoría del cuerpo enamorado. Pre-Textos, 2008.