Ansiedad

El “objeto” de la angustia desde Freud

 

Esta vieja angustia, 
esta angustia que desde hace siglos traigo en mí,
ha rebasado la tinaja.

En lágrimas, en grandes imaginaciones,

en sueños de pesadilla sin terror,
en grandes y súbitas emociones sin ningún sentido.

 

Rebasó.
¡No sé cómo conducirme por la vida
con este malestar haciéndome dobleces en el alma!
¡Si al menos enloqueciese de veras!

Pero no, es este estar entre,
este casi,
este pudiera ser que…
esto.

[…]

Poema de Fernando Pessoa Esta vieja angustia 16/03/1964

El Diccionario de Psicoanálisis define angustia (Angst) como un “afecto de displacer más o menos intenso que se manifiesta en lugar de un sentimiento inconsciente en un sujeto a la espera de algo que no puede nombrar”.

Añade que este afecto displacentero se acompaña de sensaciones físicas, que van de la simple contracción epigástrica a la parálisis total, y con frecuencia un dolor psíquico intenso.

Freud en sus primeros escritos teóricos señalaba que la angustia era la causa de los trastornos neuróticos. Así, en una carta a W. Fliess vacila en esa atribución de la angustia de sus neuróticos a la sexualidad:

“Al principio, me empeñaba por falsos caminos. Me parecía que la angustia que sufrían los enfermos no era sino la continuación de la angustia experimentada durante el acto sexual, por lo tanto, de hecho, un síntoma histérico”.

En esa misma carta totalmente dedicada a ¿cómo se genera la angustia? Freud afirma que “la angustia surge de una transformación de tensión acumulada”, y esta tensión puede ser de naturaleza física o psíquica.

Para Freud, en sus primeras teorizaciones es una conversión de la angustia lo que produce la histeria y la neurosis de angustia: “en la histeria, una excitación psíquica toma un mal camino y conduce a reacciones somáticas”, mientras que “una tensión física que no puede descargarse psíquicamente” operaría en la neurosis de angustia.

Posteriormente, en 1926, escribe Inhibición, síntoma y angustia: “Antes, consideraba la angustia como una reacción general del yo sometido a condiciones de displacer”. Vuelve sobre esta concepción señalando dos límites: establecer entre la angustia y la libido sexual una relación particularmente íntima y considerar al yo solo y único lugar de la angustia.

Freud le da entonces a la angustia dos fuentes diferentes:

  • Una fuente involuntaria, automática, inconsciente, explicable cuando se instaura una circunstancia de peligro análoga a la del nacimiento. Cada vez que se encuentra sometido a una situación traumática (exceso incontrolable de excitaciones demasiado numerosas e intensas) incapaz de dominar. Una tensión libidinal acumulada y no descargada.
  • Y otra, voluntaria, en el marco de su segunda teoría sobre la angustia, consciente, que sería producida por el yo cuando una situación de peligro real lo amenaza. La angustia tendría allí como función intentar evitar ese peligro de una amenaza real.

Freud en toda su obra se interroga sobre el objeto de la angustia, en 1894, en el manuscrito E aparece la pregunta ¿cómo se origina la angustia?, y en 1932, en la 4ª conferencia de Nuevas lecciones introductorias al Psicoanálisis vuelve a aparecer como ¿a qué teme el ansioso?

Desemboca entonces en una nueva reelaboración de la angustia, en la que distingue dos niveles:

  • En el primer nivel, “es un afecto entre sensación y sentimiento, una reacción a una pérdida, a una separación”. Es esta parte de la angustia que Freud califica de “originaria”, la que sería producida por el estado de desamparo psíquico del lactante separado de la madre, “que satisface todas sus necesidades sin demoras”.
  • En el segundo nivel, la angustia es un afecto señal, una reacción al peligro de la castración en un tiempo “en que el yo del sujeto intenta sustraerse de la hostilidad de su superyó”. Se trata aquí, para Freud, de la angustia que sobreviene en un sujeto “en el momento de la fase fálica” angustia de separación sometida a la condición de pérdida del objeto y del amor.

Así, para Freud, la irrupción de la angustia en un sujeto sería  articulable a la pérdida de un objeto fuertemente investido, ya se trate de la madre o del falo. La cuestión alrededor del objeto de la angustia es la diferencia existente entre la teoría freudiana y la enseñanza de Lacan.

Fuentes consultadas y/o citadas

Diccionario de Psicoanálisis, Diccionario actual de los significantes, conceptos y matemas del psicoanálisis, bajo la dirección de Roland Chemana, Amorrortu Editores, 1996.

Fernández, Maite  La angustia, una vía de acceso a lo real, Revista intercambios-vis, https://www.raco.cat/index.php/Intercanvis/article/download/354632/446612/

Freud, Sigmund Los orígenes del psicoanálisis: cartas a Wilhelm Fliess, manuscritos y notas de los años 1887 a 1902. Proyecto de una psicología para neurólogos. Apéndice. Traducción Ludovico Rosenthal, Editor Santiago Rueda, 1956.

Pessoa, Fernando Libro de los versos de Álvaro de Campos.

Imagen: Ansiedad, 1894, Edvard Munch

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