El origen del mito del amor romántico
Como señala Onfray, “las piedras angulares del edificio que, para nuestra más grande desazón, todavía habitamos en relación con el amor, se refieren a un mito de origen narrado por Aristófanes en El Banquete de Platón hace 2.500 años”. Este ideal de amor, que convoca a cada sujeto a encontrar a otro que lo complete, empuja a un cierre en la totalidad y, desde esa imposibilidad estructural, la experiencia amorosa queda asociada inevitablemente al padecimiento y al dolor.
Idealización, pareja y sufrimiento
La consideración de la esfera como modelo de la pareja produce buena parte de las neurosis occidentales en materia de amor, sexualidad o relación sexual. Buscar una perfección sustancialmente inexistente y enarbolar un señuelo conduce, con seguridad, al desengaño y a la desilusión: ese momento en el que se acaban los encantos e ilusiones artificiales del inicio y comienzan las penalidades que los siguen.
Estas ideas configuran una perspectiva de lo correcto, de lo que debe adoptarse como ideal de una pareja “perfecta”: la exclusividad, los celos como signo de amor, el conocimiento total del otro, el amor contra todo, el amor verdadero que perdona y soporta todo, la justificación en nombre del amor, la sumisión, la idea de sacrificio, la dependencia, la búsqueda de aprobación y un largo etcétera de ideales e imposiciones.
Amor, diferencia y alteridad
Cuando el otro irrumpe verdaderamente, esa idealización inicial se resquebraja y comienzan los problemas. En la pareja emerge entonces la cuestión de la diferencia: no siempre hay acuerdos, ni complementariedad, ni ese hacer de dos, uno, ni la armonía ideal prometida. Sabemos que, si el otro es realmente otro y es reconocido como tal, será incapaz de colmar nuestras demandas y nuestros deseos. Aspirar a la fusión implica renunciar a uno mismo en beneficio de una figura alienante y supone, al mismo tiempo, la negación del otro en su alteridad.
La cultura occidental, atravesada por el mito del amor romántico y de la complementariedad entre los sexos, marca profundamente nuestras ilusiones amorosas. La idea del alma gemela, el príncipe azul, la mujer ideal o el hombre perfecto son formas contemporáneas de ese mismo mito que, tras siglos de repetición, sigue “haciendo de la pareja y de la reconstitución de la unidad primordial el proyecto de toda tentativa amorosa”.
¿Es posible salir de este esquema? ¿Por qué no detenernos a reflexionar sobre estas ficciones amorosas que repiten hasta el agotamiento la misma historia?
El aporte del psicoanálisis a las relaciones amorosas
El psicoanálisis desmitifica la idea de que el amor romántico y tierno sea el único digno de llamarse amor. El sujeto occidental parece insistir en una pretensión irrealizable de continuidad y de fusión con el otro.
Incluso exigir reciprocidad en el amor puede resultar una forma de alienación: ¿qué nos devolvería el amado en esa reciprocidad sino lo mismo que no le damos? Apenas un “yo también te amo”, que no garantiza nada, pero que sostiene la ilusión, lo cual —quizá— no sea poca cosa.
En la consulta clínica, los hechos lo desmienten una y otra vez. Quienes hablan del amor desde estas determinaciones no dejan de referirse a su desdicha, a los encuentros seguidos de desencuentros y a los malentendidos inevitables.
Al final, todo se resume en lo que cada uno busca de sí mismo en el otro, en sus carencias y expectativas. ¿Necesitamos al otro para satisfacer nuestras propias necesidades? ¿Buscamos la autoafirmación en el vínculo amoroso? ¿O el otro es reconocido en su alteridad, en su diferencia?
Nos hemos identificado con este relato idealizado del amor: las dos mitades incompletas que el destino debe reunir, el sacrificio, la entrega al otro, la imposibilidad de calcular las pérdidas o aquello que se ha ido dejando por el camino.
Bibliografía
Kristeva, Julia, Al principio era el amor. Psicoanálisis y Fe. Gedisa. Bs. As. 1986. Lacan, Jacques, “Seminario 20. Aún”. Paidós. Bs. As. 1998. Laurent, Eric, Los objetos de la pasión. Tres Haches. Bs. As. 2000.
Masotta, Oscar, Lecturas de psicoanálisis Freud, Lacan. Paidós. Bs. As. 1992.
Onfray, Michel, Por una erótica solar. Teoría del cuerpo enamorado. Pre-Textos, 2008.
Imagen: En la cama, el beso, Henri Toulouse-Lautrec, 1892.
