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Composición surrealista

La medicalización del sufrimiento: la calma psicofarmacológica

El síntoma como pregunta silenciada

La persona llega a la consulta cargando una creencia firmemente arraigada: sus síntomas tienen un origen puramente físico. Seducido por la noción generalizada de que la psiquiatría equipara la subjetividad humana con el funcionamiento cerebral, se somete dócilmente a los ajustes químicos en su organismo. Así, la persona que pide ayuda queda reducida a su dimensión estrictamente biológica, despojada de su complejidad existencial.

La pregunta por el sentido profundo del síntoma ha sido acallada, cediendo su lugar a la calma psicofarmacológica y a una «normalidad» impuesta desde afuera.

Primeros auxilios psicológicos en atención primaria

Las contingencias de la vida, ese cúmulo de vicisitudes y desafíos, nos arrojan inevitablemente a los Centros de Atención Primaria o en las urgencias de hospitales con los médicos de cabecera o médicos de atención primaria. Aquí, estos profesionales deciden si tenemos un «problema no grave» (depresión menor, ansiedad y trastorno mixto) o si alguno de aquellos problemas «psiquiátricos o de salud mental graves» (depresión mayor, trastornos de personalidad, intentos de suicidio y problemas crónicos descompensados). Si caemos en la primera categoría, nos trata el médico de atención primaria, al menos inicialmente. Si el problema no evoluciona o empeora, nos derivan al centro o a la unidad de salud mental, donde nos encontramos con el psiquiatra o psicólogo clínico, urgencias o geriatría.

En general, estos profesionales, desbordados por la demanda abrumadora, faltos de tiempo, con alta sobrecarga y sin formación en psicoterapia, recurren a los psicofármacos. Nos citan en 2 o 3 semanas y, si no se obtiene el resultado esperado, incrementan la dosis o modifican la medicación. Rara vez se opta por una labor de contención a través del diálogo profundo, la lectura y escucha atenta y la orientación ante una situación concreta. Las alternativas psicoterapéuticas disponibles en algunos centros de salud provienen del CSM, que ha puesto en marcha la terapia grupal (duelo, ansiedad…), abriéndonos así una posibilidad para ser derivados.

Pero, ¿existe otra vía posible?

Dispositivos de contención en la psiquiatría institucional

Las Unidades de Agudos de hospitalización psiquiátrica, con sus métodos de contención física y farmacológica, que a menudo revisten un carácter violento e impuesto. En estos casos, se nos retiran nuestros derechos, no se nos escucha ni consulta, y se nos obliga a ingerir la medicación, que con frecuencia nos deja adormecidos y separados de nuestro entorno, recibiendo visitas regladas y controladas.

Existen también los Centros y Hospitales de Día, a los que se acude durante o después de un ingreso hospitalario. En ellos, se desarrolla un trabajo multidisciplinario con diversos profesionales, ofreciendo una variedad de terapias y actividades. En algunos casos, la gestión de estos centros recae en asociaciones bajo concierto con la Administración. Sin embargo, cuentan con un número limitado de plazas y largas listas de espera para acceder a sus servicios. La asistencia a estos centros se combina con visitas periódicas al psiquiatra y, en ocasiones, al psicólogo.

El sentido detrás del síntoma

Cualquier persona golpeada por una serie de desgracias – la pérdida de un ser amado, el abandono, el desempleo o un accidente  – verá cómo le prescriben, en caso de angustia o de situación de duelo, el mismo medicamento que a cualquier otra persona que presente síntomas idénticos debido a su estructura psíquica melancólica o depresiva (Roudinesco, 2015, p. 23).

El psicoanálisis, sin embargo, muestra que el sufrimiento no se debe a una falta de adaptación a la realidad, sino a un «exceso» que requiere ser explorado en profundidad. Frente a la erradicación ciega de los síntomas, el psicoanálisis propone preguntar por su sentido, en oposición al requerimiento de una autonomía liberal impuesta desde afuera.

Medicalización: ¿solución o parche?

Es innegable que los psicofármacos tienen un papel importante hoy en día. Los antipsicóticos, por ejemplo, ayudaron y ayudan a mejorar los tratamientos, la vida de muchos pacientes con psicosis y a sacarlos de las instituciones y llevar vidas mas autónomas. Sin embargo, la práctica actual en salud mental parece inclinarse hacia una solución rápida: recetar pastillas y terapia cognitivo-conductual. Esta aproximación, aunque útil en algunos casos, deja de lado otras formas valiosas de terapia como las conversacionales, que podrían abordar mejor los problemas vitales y promover cambios importantes en las relaciones sociales. Estas terapias tienen el potencial de provocar cambios significativos y duraderos, no solo en lo individual, sino también en sus relaciones con los otros. La pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos buscando soluciones a largo plazo o solo poniendo parches temporales?


Roudinesco, E. (2015). ¿Por qué el psicoanálisis? (p. 23). Paidós.

Docsity. (2023). Informe y estadísticas de salud mental en España 2023. https://www.docsity.com/es/informe-y-estadisticas-de-salud-mental-en-espana-2023/10395550/