Fenómeno de la cancelación

El fenómeno cancelación: “Stay angry, stay woke”

La censura de la corrección: cuando callar se vuelve obligatorio

El movimiento Woke, también conocido como «cancelación», se define como un movimiento que pretende eliminar del espacio público a aquellas personas o ideas que no se ajustan a una determinada corriente ideológica o que son consideradas políticamente incorrectas. Se inició en 2013 en las universidades norteamericanas por un grupo de jóvenes defensores del revisionismo histórico, cuyas reivindicaciones se establecían en términos de «injusticias sufridas». Ha dado voz a aquellos que tradicionalmente han sido silenciados o ignorados. Con el uso de las plataformas en línea y las redes sociales, las personas pueden denunciar el discurso o las acciones ofensivas, lo cual puede llevar a un cambio significativo en la forma en que se tratan los problemas sociales y las desigualdades.

Por otro lado, se percibe una supresión del debate y la diversidad de opiniones, y ha generado un ambiente en el que las personas temen expresar opiniones divergentes o desafiantes, e inhibe la capacidad de aprender y crecer a través del diálogo y la confrontación de ideas.

La cancelación, signo de malestar e irritación, se dirigió inicialmente contra los monumentos públicos, luego en el ámbito universitario y continúa en el ámbito de la cultura y hacia personas, tomando cierto sesgo contra todo aquello que no encaje perfectamente en un modelo definido. A partir de 2014, se dispararon los ánimos estudiantiles para cancelar las invitaciones a conferenciantes, considerando que sus discursos «oprimían al cuerpo estudiantil y, por tanto, no tenían espacio en el campus». Desde entonces, ha habido múltiples cancelaciones de pensadores, políticos, escritores, cómicos o activistas, con la finalidad de «convertir los campus en espacios seguros».

Trigger warnings y censura: ¿dónde trazar la línea?

Durante el mismo período, también surgieron numerosas peticiones por parte de los jóvenes para colocar «trigger warnings» en los materiales de estudio, es decir, advertencias sobre contenidos que «podrían herir la sensibilidad de los estudiantes». Algunos ejemplos de esto son la novela El Gran Gatsby, considerada misógina; clásicos como La cabaña del Tío Tom o Matar a un ruiseñor, por su contenido y epítetos racistas; y Metamorfosis, donde el poeta romano Ovidio incluye descripciones de una violación, así como Mrs. Dalloway de Virginia Woolf.

Además, la cadena BBC y Netflix cancelaron la serie Little Britain por sus constantes parodias sociales, que incluían a grupos minoritarios, y HBO retiró Lo que el viento se llevó para añadirle las correspondientes advertencias.

Durante el encierro de la Covid-19, también se cancelaron a científicos, médicos, publicaciones, comunicadores y sitios web que no seguían la línea de esta ideología y planteaban otras alternativas. La diseñadora Dolce & Gabbana enfrentó un boicot y cancelación de su desfile en Shanghái en 2018 por un «polémico y ofensivo» anuncio publicitario. En Reino Unido, algunas figuras públicas como J.K. Rowling han sido muy cuestionadas y «canceladas» parcialmente por sectores debido a sus comentarios sobre identidad de género. En 2020, varias marcas como L’Oreal, Adidas y Sony Music cortaron vínculos con algunos influencers y celebridades por comentarios considerados racistas u ofensivos durante las protestas de Black Lives Matter.

Se crea así un paisaje tenso e hipersensible, sin baches ni ofensas, sin dobles sentidos, donde cada palabra es mirada con lupa; a las opiniones discordantes se las traga la autocensura y todo tiene que ser planchado para quedar perfecto: igualitario, diverso, políticamente correcto, justo.[i]

Uno de los principales argumentos que esgrimen los defensores de la cancelación es que se trata de una forma de lucha contra el odio y la discriminación. Sin embargo, esta lucha no puede justificar la censura y la eliminación de aquellas ideas que no se ajustan a una determinada ideología. Y la posibilidad de que cualquier persona pueda expresar sus ideas, por muy polémicas o incómodas que puedan resultar.

La expulsión del “otro” del debate público

El filósofo argentino Darío Sztajnszrajber comenta en sus charlas que una de las claves de la existencia es poder salir de la morada, de lo moral, de nuestras costumbres, del ethos, del modo en que vivimos y nos pensamos a nosotros mismos en la comodidad de lo que somos. De lo contrario, quedamos ensimismados en la morada para siempre, y no hay encuentro con el otro.

Otro de los argumentos que se utilizan para justificar la cultura de la cancelación es que se trata de una forma de proteger a determinados colectivos. Sin embargo, la protección de los derechos de los colectivos no puede justificar la eliminación de la otredad ¿Es posible encontrar un equilibrio entre la protección de los derechos de los colectivos y el respeto a la otredad?

¿La cancelación es la eliminación del otro o quizás el espectáculo de su eliminación? ¿El discurso de la cancelación cuida al otro o se cuida a sí mismo, cayendo irremediablemente en otro régimen de censura? ¿Aquello que se presenta como un ideal puede devenir en un retorno con efectos de segregación y, por tal, excluyente?

Un mundo de hashtags: ¿hinchas o ciudadanos?

Las redes sociales, como Facebook, X-Twitter, Instagram y sus variantes, se incorporaron rápidamente en la vida diaria de las personas, exponiéndolas constantemente a las opiniones y juicios de los demás. Esto ha creado un reordenamiento imaginario y social que afecta las amistades, los contactos profesionales y, por encima de todo, la experiencia del mundo. Los sujetos están en constante producción y reproducción de grupos de reafirmación y auto confirmación, invirtiendo sus períodos de ocio en los «likes», los perfiles y la carrera por hacer semblante de una vida sugestiva y exitosa.

«Es un mundo de hashtags. Un mundo donde no te voy a hacer un argumento complejo, te voy a ofrecer un eslogan, con lo cual terminamos todos comportándonos como hinchas de fútbol en lugar de ciudadanos. La gente se vuelve hincha de una determinada posición o resuelve toda una complejidad con una ironía. Yo pienso A y solo me junto con gente que piense A. Y se tolera muy mal, incluso se considera como una afrenta que alguien piense B». [ii]

Toda persona que se sienta agraviada puede lanzar un ataque en redes y exigir que se elimine la publicación: ya sea un discurso de un conferenciante, una nota de prensa, una obra de arte o un texto de 280 caracteres de X-Twitter considerado «ofensivo». Con ello, existe un riesgo de linchamiento virtual y daño personal en un ambiente en línea en el que las personas se sientan justificadas para acosar, insultar, odiar y difamar a aquellos que consideran merecedores de ser cancelados.

La paradoja de la cancelación: ¿movimiento liberador o capitalismo woke?

Žižek ha desarrollado esta línea crítica en varios de sus escritos y conferencias, advirtiendo sobre los riesgos de que movimientos emancipatorios terminen siendo cooptados y vaciados de su potencial subversivo real: «la agresividad de la cancelación parece radical a las sensibilidades liberales, cuando en realidad no es lo suficientemente radical, porque en lugar de apoyar procesos reales de cambio radical o atender las demandas de los movimientos de liberación, cubre los problemas sociales con mandatos de diversidad, equidad e inclusión capitalistas».

En otras palabras, Žižek considera que la cancelación no ataca las raíces de las desigualdades y opresiones sistémicas, sino que se limita a exigir representación simbólica dentro del mismo orden establecido, sin cuestionar sus fundamentos. Esta crítica de Žižek apunta a que la cultura de la cancelación termina siendo una especie de «capitalismo woke» que no implica una verdadera transformación social radical, sino más bien una gestión controlada de las apariencias de inclusión dentro del sistema capitalista vigente. [iii]


[i] Lukianoff, Greg y Haidt, Jonathan Artículo: La amenaza de la corrección política, La mimada mente americana (2014) – The Coddling of the American Mind (2018).

[ii] Mazzuchelli, Aldo en: https://extramurosrevista.com/aldo-mazzucchelli-es-un-error-profundo-entregarle-a-un-aspecto-de-la-vida-la-totalidad-de-la-vida-quiza-ese-sea-el-centro-de-lo-que-yo-quiero-decir/

[iii] «Pandemia: la covid-19 estremece al mundo» (2020), Žižek critica lo que llama el «capitalismo woke» y «la ideología de la diversidad».