procrastinación

La procrastinación, nuevo término dado a la inhibición

 ¿Qué es la procrastinación?

En 1825 Freud escribió el ensayo Inhibición, síntoma y angustia, publicado en 1926. Si bien su tema principal es la angustia, se tratan en este trabajo importantes problemas colaterales que acuciaba a Freud en aquel momento, como las diferentes clases de resistencia, la distinción entre represión y defensa, y las relaciones entre la angustia, el dolor y el duelo.

Procrastinación

El término procrastinación, su conceptualización y su aplicación aparece en la obra freudiana en varios trabajos como síntoma que padecen los neuróticos, en especial cuando se refiere a los obsesivos.

Freud señala que bajo la forma de postergación de la gratificación, la procrastinación conservó toda su ambivalencia interna, lo que quiere decir que junto con el deseo se encuentra la culpa y la angustia que impiden su satisfacción.

También está presente en los depresivos y melancólicos. Fue Jacques Lacan quién profundizó más el concepto.

“Es una de las formas que tiene el sujeto de relacionarse con el deseo, en el sentido de demorarlo, postergarlo y aplazarlo”.

La procrastinación entonces es alejar el deseo en el tiempo para suspender el goce. Es gozar de la suspensión del goce y hacer de la suspensión un goce mismo.

El término procrastinación se ha convertido en un fenómeno típico en nuestra sociedad, cuya actividad de posponer tareas se piensa desde determinados sectores económicos como un acto irresponsable del sujeto moderno en su ingreso al sistema de producción económico-financiero. “En la postmodernidad, lo social fragua, modela un sujeto lleno de tareas triviales y de obligaciones que corren tras lo urgente y banal”. Tal es la marca de lo social, que se han descrito dos tipos de personas que ejecutan esta acción:

Los procrastinadores crónicos:

  • Neuróticos obsesivos, algunas depresiones y melancolía. En los neuróticos, la angustia que inhibe y que limita juega un rol fundamental porque el “hacer” se relaciona directamente con lo reprimido. Este material por su condición intenta siempre irrumpir de modo amenazador, entonces el Yo despliega los mecanismos necesarios para evitar estas ideas, pensamientos, representaciones.

Los procrastinadores ocasionales:

  • Éstos se encuentran dentro de lo que algunos autores describen como nuevas adicciones; por ejemplo: a internet, que favorece la evasión a través de la realidad virtual: “Es en este espacio donde las múltiples facetas del yo, tienen la posibilidad de ser desplegadas, al mismo tiempo de poder plasmar el propio ideal”. Un sujeto puede tener más de una vida: una real y otra virtual. En este sentido el espacio virtual favorece el aplazamiento. 

Para concluir, la dimensión temporal en el sujeto tiene una especial valía:

Por un lado relaciona de un modo particular al sujeto con su deseo, en el sentido de diferirlo y postergarlo. Con la pérdida del tiempo de esta maniobra, le otorga un plus a la suspensión del goce.

“La procrastinación revestida libidinalmente, eróticamente, logra hacer de la suspensión de gozar un goce mismo, alejando el deseo en el tiempo”.

En fin, deseo, angustia e inhibición se anudan para evitar la consecución, eternizando la demora. La evitación del acto resulta otra manera de pensar la imposibilidad del deseo, ya que la ejecución del mismo modificaría al sujeto.

El aporte fundamental del texto freudiano consiste en una distinción iluminadora con respecto a lo que está en juego en el síntoma: una distinción entre la satisfacción sustitutiva que el síntoma aporta, con todo y su rostro de placer en el displacer, y el síntoma como formación sustitutiva en su función de limitar el displacer que acarrearía la satisfacción pulsional —digamos, entonces, como tratamiento de goce.

Bibliografía consultada y/o citada

Cruppi, Mónica, ¿Es ud.un procastinador? En: https://monicacruppi.wordpress.com/tag/procrastinacion/

Freud, Sigmund, Inhibición, síntoma y angustia (1925-1926), Amorrortu Editores, Obras Completas,Tomo XX.

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