Skip to content
Transfresiones de psicoanalistas, Pintura el Terapeuta de René Magritte

Las transgresiones del analista en transferencia

Transgresiones éticas en psicoanálisis: del abuso de poder al pasaje al acto

¿Qué sucede cuando el analista transgrede la regla de abstinencia? ¿Cómo operan los códigos éticos de las instituciones psicoanalíticas? ¿Por qué el abuso sexual y económico en la práctica analítica sigue siendo un tema tan poco abordado?

Las instituciones psicoanalíticas se ocupan, en principio, del pasaje al acto del analista en transferencia y de las graves consecuencias que este tiene en el tratamiento y la cura del analizante.

Cada institución psicoanalítica organizada a nivel mundial tiene su propio código ético. La Asociación Internacional de Psicoanálisis (IPA), fundada en 1910 por Sigmund Freud, elaboró en 1998 un código de ética extraído de más de ochenta años de experiencia con las dificultades que en la práctica del psicoanálisis presentaban los analistas de las diferentes regiones geográficas.

La situación: un silenciamiento

Las transgresiones del analista en transferencia constituyen una de las violaciones más graves de la ética psicoanalítica. Sin embargo, la producción teórica sobre este tema —especialmente en Francia y España— no es solo escasa: es prácticamente inexistente.

Mientras la literatura anglosajona ha documentado extensamente el fenómeno de las transgresiones sexuales del analista desde una perspectiva clínica y epidemiológica (Celenza, 2007; Gabbard, 2017), la producción francófona aborda el tema desde la ética analítica lacaniana.

Sabinus (2015), en uno de los escasos textos franceses sobre el tema, plantea que el pasaje al acto sexual del analista en transferencia constituye un incesto según la ética analítica —no según el derecho penal. El autor advierte que «no se trata de definir la estructura psicopatológica del analista […] Para mí, eso da igual. Lo que me interesa es ver qué ocurre dentro de la transferencia» (Sabinus, 2015). Esta perspectiva, si bien aporta una comprensión metapsicológica del fenómeno, contrasta con el enfoque anglosajón centrado en la protección de las víctimas y la documentación de daños.

Mientras Sabinus  teoriza sobre el «deseo melancólico» del analista, la literatura anglosajona documenta los daños concretos a las pacientes y los patrones de culpabilización institucional (Gabbard, 1994, 1995, 2017; Celenza, 2007; Dimen, 2016).

Sabinus  reconoce que «defender el psicoanálisis en la escena pública es asumir el riesgo de prohibirlo», revelando la tensión estructural que dificulta abordar las transgresiones en el ámbito francófono.

El patrón de revictimización

Según las publicaciones anglosajonas, la analizante —en la mayor parte de los casos— cuando emprende la denuncia de transgresión es tildada de seductora, convirtiéndose el deseo del analista en una proyección que se transforma en diagnóstico psiquiátrico que recae sobre ella misma (Gutheil & Gabbard, 1993; Pope & Bouhoutsos, 1986). Gabbard (1994) documenta además que las pacientes tienden a culpabilizarse a sí mismas, considerándose «demasiado seductoras» o responsables del abuso sufrido.

Es destacable señalar cómo los roles de género afectan la forma en que se viven estas situaciones en función de si el psicoterapeuta es varón o mujer y el sexo del paciente, pues las connotaciones del abuso cambian radicalmente (Celenza, 2007; Pope & Vetter, 1991).

El concepto de contratransferencia

El concepto de «contratransferencia» lo menciona por primera vez Freud en 1909 en una carta que envía a Carl Gustav Jung (1875-1961) con referencia al caso Sabina Spielrein. A partir de este momento, tanto el psiquiatra vienés como otros analistas han tratado de descifrar qué sucede con el psiquismo al transgredir la regla de abstinencia.

Formas de transgresión: abuso económico y sexual

El pasaje al acto del analista en transferencia sobre la persona del analizante se puede dar en dos ámbitos predominantes y siempre constituye un abuso de poder:

A) Abuso económico

No solo la explotación económica por tratamientos a altos costes, sino también el uso de influencias o datos financieros confidenciales de los analizantes para realizar y ofrecer inversiones «seguras», obtener ventajas y prebendas. El caso Vallejo Zerón documenta cómo exigía dinero para supuestas asociaciones civiles que nunca existieron, acumulando propiedades mediante manipulación psicológica.

B) Abuso sexual

Las transgresiones sexuales se presentan en las siguientes formas:

  1. Transgresiones verbales: conversación sobre las preferencias o fantasías sexuales del analista, piropos pretendidamente inocentes o propuestas sexuales explícitas.
  2. Contacto físico inapropiado: puede tener variantes que plantean problemas técnicos, desde abrazos «terapéuticos» hasta tocamientos deliberados.
  3. Abusos bajo «excusa terapéutica»: estimulación, masturbación en presencia o mutua, coterapeuta de pacientes femeninas que se vinculan homosexualmente con ellas para «mejorar sus inhibiciones sexuales».
  4. Actos perversos sexuales: en el extremo máximo de los abusos sexuales se encuentran todas las formas de actos perversos de los psicoterapeutas que toman como objeto a sus pacientes, incluyendo violación con penetración.

El mayor número de actuaciones transgresoras corresponde a las relaciones sexuales, sean estas homo o heterosexuales, y son conocidas predominantemente entre analista masculino y analizante femenina.

La ética por encima de la técnica

Por último, no es la técnica la que prohíbe, es la ética personal la que disuade de prácticas de poder y sometimiento que incluyen la seducción sexual y el abuso económico, entre otras formas de satisfacción del analista.

Implica, además, abstenerse de la ambición terapéutica, así como de la ambición pedagógica de inculcarle al paciente los propios ideales o aquellos valores que corresponden a la moralidad de la época, y de dirigir la vida del paciente.

Los códigos éticos institucionales son necesarios pero insuficientes. El silenciamiento estructural de las transgresiones en España —donde no hay casos públicamente documentados— contrasta con la realidad clínica y con los patrones de abuso documentados en otros países.

Solo una ética que trascienda los códigos institucionales, que reconozca el abuso de poder inherente a la posición del analista en transferencia, puede proteger verdaderamente al analizante del pasaje al acto del analista.

Referencias citadas y /o consultadas

  • Esteve Díaz, N. (Noviembre 2017) Transgresiones terapéuticas en la realidad y la ficción: reflexiones sobre la historia de la contratransferencia erótica. Aperturas Psicoanalíticas, 56.
  • Gabbard, G. O. (1994). Sexual excitement and countertransference love in the analyst. Journal of the American Psychoanalytic Association
  • Gabbard, G. O. (1995). The early history of boundary violations in psychoanalysis. Journal of the American Psychoanalytic Association
  • Gabbard, G. O. (2017). Lessons to be learned from psychoanalytic research on sexual boundary violations. Psychodynamic Psychiatry
  • Gutheil, T. G., & Gabbard, G. O. (1993). The concept of boundaries in clinical practice: Theoretical and risk-management dimensions. American Journal of Psychiatry, 150(2), 188-196. https://doi.org/10.1176/ajp.150.2.188
  • Holroyd, J., & Bouhoutsos, J. (1985). Biased reporting of therapist-patient sexual intimacy. Professional Psychology: Research and Practice, 16(5), 701-709. https://doi.org/10.1037/0735-7028.16.5.701
Levin, C. (Ed.). (2018). Sexual boundary trouble in psychoanalysis: Responses to the work of Muriel Dimen. Routledge.
  • Pope, K. S., & Vetter, V. A. (1991). Prior therapist-patient sexual involvement among patients seen by psychologists. Psychotherapy: Theory, Research, Practice, Training, 28(3), 429-438.
  • Pope, K. S., & Bouhoutsos, J. C. (1986). Sexual intimacy between therapists and patients. Praeger/Greenwood.
  • Sabinus, Serge (2015), El pasaje al acto del analista en transferencia, seminario de mayo de 2015. Texto consultable en la pagina de Análisis Freudiano. 
  • Woloszco, Philippe (2015), El sexo no se rechaza en tal encuadre, en Congreso de Paris, octubre de 2015. Texto consultable en la pagina de Análisis Freudiano.
  • Imagen: Pintura «El Terapeuta» de René Magritte, 1937.