El psicoanálisis nace con Freud como una forma inédita de leer el malestar
El psicoanálisis nace con Freud como una forma inédita de leer el malestar humano. Su punto de partida es que no todo lo que nos ocurre puede explicarse desde la conciencia, la voluntad o la conducta observable. Hay sueños, síntomas, lapsus, repeticiones y modos de hablar que muestran que el sujeto no coincide plenamente consigo mismo.
Desde esa ruptura inicial, el psicoanálisis se ha desarrollado en distintas orientaciones. La enseñanza de Lacan retoma a Freud y desplaza la pregunta hacia el lenguaje, la estructura y la posición del sujeto. Por eso, preguntarse qué es el psicoanálisis implica también preguntarse cómo se conciben el inconsciente, el síntoma, la palabra y la dirección de la cura.
Psicoanálisis de Lacan y psicoanálisis freudiano
El psicoanálisis surgió a finales del siglo XIX de la mano de Sigmund Freud, considerado su fundador. Pero con el tiempo surgieron relecturas y nuevos enfoques, como el de Melanie Klein o Donald Winnicott, siendo uno de los más influyentes el psiquiatra y psicoanalista francés Jacques Lacan durante el siglo XX. ¿Cuáles son las principales características de estas dos orientaciones teóricas y clínicas?
Puntos en común y divergencias
Evidentemente, tanto el tratamiento psicoanalítico freudiano como el psicoanálisis lacaniano parten de los conceptos desarrollados por Freud: inconsciente, represión, pulsiones, sexualidad, mecanismos de defensa, transferencia. Freud es una influencia primordial en la enseñanza de Lacan. El autor francés reinterpreta estos conceptos freudianos a la luz de nuevos campos como la lingüística estructuralista, la antropología, la topología, la matemática, la literatura, la filosofía, la física, la estética y el saber clásico. Realizando un giro radical desde cierto biologicismo freudiano hacia lo simbólico-cultural.
El inconsciente freudiano
Se conforma por contenidos reprimidos, generalmente de naturaleza sexual y agresiva, que generan un conflicto psíquico. Es decir, Freud da una importancia al determinismo psíquico: los actos, pensamientos y emociones tienen un sentido y una causalidad inconsciente. Así, los sueños y actos fallidos son vías de acceso al inconsciente del sujeto. Y en el tratamiento psicoanalítico se revelan esos conflictos.
El primer modelo tópico freudiano se divide en: consciente, preconsciente e inconsciente como regiones diferenciadas de lo psíquico y, el segundo modelo tópico: ello (pulsiones), yo (mediador) y superyó (conciencia moral). Freud teorizó sobre el desarrollo psicosexual en etapas (oral, anal, fálica, latencia y genital) y la fijación en alguna de ellas genera ciertos trastornos.
El método del psicoanálisis freudiano está basado en asociación libre, la interpretación de la transferencia, el análisis de resistencias y recuerdos. Y todos aquellos mecanismos de defensa como represión, sublimación, proyección, y otros, son para lidiar con la ansiedad y la angustia.
El lenguaje y lo simbólico
Precisamente, una de las mayores innovaciones de Lacan es dar un papel primordial al lenguaje y el registro de lo simbólico en la constitución del sujeto y el inconsciente. El lenguaje aliena al individuo, introduciendo una falta constitutiva. Esta dimensión del lenguaje y lo simbólico en la constitución del sujeto y el inconsciente es fundamental en Lacan: el lenguaje precede al sujeto y lo determina.
En Freud el lenguaje es secundario, pues sus intereses son más vitalistas y destaca el énfasis en el inconsciente freudiano como fuerza determinante de la psiquis y el comportamiento humano, que se escapa al control racional del yo: los actos, pensamientos y emociones tienen un sentido y una causalidad inconsciente.
Inconsciente en Lacan
Lacan desplaza la lectura del inconsciente hacia el campo del lenguaje, lo simbólico y la estructura. El inconsciente está estructurado como un lenguaje, regido por leyes propias que escapan a la conciencia. Se manifiesta en el propio discurso.
Si para Freud el sujeto está dominado por pulsiones somáticas y conflictos anímicos, en Lacan el sujeto es un efecto del lenguaje y lo simbólico, inherentemente fragmentado y descentrado. No hay un yo unitario sino una falta en ser, no hay una identidad fija y estable, sino una falta constitutiva. Así se deconstruye la noción de un «yo» unitario.
En la enseñanza de Lacan es de importancia la noción del Otro (con mayúsculas) como tesoro significante que precede al sujeto, el Otro representa el lenguaje y el ámbito de la cultura, inexistente en la obra de Freud. Si bien Lacan recupera los conceptos freudianos como pulsión, repetición, deseo, goce, pero son resignificados y producen otra clínica.
Fines del psicoanálisis
Lacan realiza una crítica a las identificaciones imaginarias del yo, y da una importancia fundamental al análisis del discurso del paciente, sobre todo su lógica. La orientación del tratamiento no se dirige a la adaptación a una norma, sino a producir un movimiento en la posición del sujeto frente a aquello que lo determina y lo hace sufrir. Con énfasis en lo real, simbólico e imaginario como órdenes diferenciados que constituyen al sujeto. En Freud, la cura se articula con el levantamiento de la represión, el trabajo sobre la transferencia y la elaboración de los conflictos inconscientes.
Como vemos, existen rupturas importantes entre estas dos orientaciones psicoanalíticas: el psicoanálisis lacaniano y el freudiano que marcaron cada época. Pero el diálogo productivo entre ambas permite seguir expandiendo los horizontes del psicoanálisis.
