Sadomasoquismo: origen y referencia literaria
Gilles Deleuze exhibe en Presentación de Sacher-Masoch. Lo frío y lo cruel la originalidad de una reflexión que no reconoce fronteras disciplinarias. Basado en la narrativa de Sacher-Masoch y de Sade, acomete el examen del llamado sadomasoquismo, al que califica como un “monstruo semiológico”.
Escribe esta obra en 1967, antes de Lógica del sentido y Diferencia y repetición. Se trata de una reflexión sobre una obra literaria vinculada a una determinada sintomatología, y que anticipa muchos de los desarrollos que aparecerán más tarde en Crítica y clínica.
El texto se propone demostrar que no hay complementariedad entre Sade y Masoch desde el punto de vista literario-crítico, ni entre sadismo y masoquismo desde la perspectiva clínica. Paralelamente a los desarrollos de Freud y Lacan sobre el sadismo y el masoquismo, la obra de Deleuze abre en este terreno nuevos y enriquecedores horizontes de pensamiento.
Con el fin de desarticular la hipótesis de complementariedad —que alimentó el prejuicio teórico de numerosos psicoanalistas—, Deleuze delimita los rasgos singulares del sadismo y del masoquismo como entidades clínicas heterogéneas. Señala que “se debe volver a empezar todo por un punto situado fuera de la clínica, el punto literario, desde donde fueron nombradas las perversiones”, ya que “las enfermedades son denominadas por sus síntomas antes que en función de sus causas”.
Destaca, por ejemplo, una diferencia esencial entre el “humor” del masoquista, que “desvía” la ley del padre, y la “ironía” glacial del sádico, que tiende a erigir una ley imposible, basada en la anulación de cierta naturaleza “segunda”:
“De hecho, el genio de Sade y el genio de Masoch son completamente dispares; sus mundos no se comunican, sus técnicas novelísticas no guardan relación. Sade se expresa en una forma que reúne la obscenidad de las descripciones al rigor apático de las demostraciones; Masoch, en una forma que multiplica las denegaciones para hacer nacer en la frialdad un suspenso estético.” (Deleuze, 1967)
Su mirada de excepcional penetración distingue las relaciones del sádico y del masoquista con el fantasma en páginas memorables. Su reflexión afina las nociones freudianas de ideal del yo, pulsión de muerte, agresividad y superyó, mostrando cómo la concepción de este último pierde todo papel operativo en el supuesto pasaje de una entidad clínica a otra.
Esta afirmación clínica se corresponde con otra de orden literario: no hay igualdad ni complementariedad entre Sade y Masoch. Si Deleuze propone un regreso a la fuente —la literatura— es porque allí se encuentran elementos que permiten leer con mayor precisión las estructuras clínicas. La falta de reversibilidad entre Sade y Masoch refleja la falta de reversibilidad entre sadismo y masoquismo.
Deleuze afirma:
“Jamás un verdadero sádico soportará a una víctima masoquista (…)” y “tampoco un masoquista soportará a un verdugo verdaderamente sádico” (Deleuze, 1967, p. 44).
Esta afirmación rompe con el mito de la pareja sadomasoquista. Lo ilustra con dos breves fragmentos literarios:
En Justine, Sade le hace decir a una víctima de los frailes:
“Quieren cerciorarse de que sus crímenes arrancan el llanto, rechazarían a una joven que se entregara a ellos por propia voluntad.” (Sade, 1791, en Deleuze, 1967, p. 44)
En La pescadora de almas, Masoch pone en boca de su protagonista, en diálogo con un conde cruel:
“Usted hace sufrir por crueldad, mientras que yo castigo y mato en nombre de Dios, sin piedad, pero sin odio.” (Masoch, 1881, en Deleuze, 1967, p. 44)
El sádico parece ser el conde a quien la heroína se dirige, personaje colateral que no forma parte de la dupla central. La protagonista, en cambio, es un tipo de figura recurrente en la obra de Masoch: una mujer-verdugo (de piedra, envuelta en pieles, la madre santa) que actúa en nombre de un poder supremo, sin que su acción derive directamente de un goce personal. Esta heroína no es sádica ni puede serlo, ya que forma parte estructural de la escena masoquista. Si se la separa de ese marco, su lógica cae; del mismo modo, la víctima del sádico no es masoquista ni puede serlo: pertenece al universo sádico y debe su sentido a esa pertenencia.
Con gran claridad, Deleuze muestra que el error de postular una “pareja sadomasoquista” se basa en abstracciones injustificadas: se extrae al masoquista de su constelación y al sádico de la suya, y se los combina como si esta unión tuviera una existencia real. Pero dicha combinación es quimérica: se trata de elementos desarticulados de los conjuntos a los que verdaderamente pertenecen, y que sólo dentro de esos conjuntos adquieren lógica y sentido.
“(…) el héroe masoquista parece educado y formado por la mujer autoritaria, pero en lo más profundo es él quien la forma y la disfraza, y le sopla las duras palabras que ella le dirige. La víctima habla a través de su verdugo, sin reservas.” (Deleuze, 1967, p. 27)
“La creencia en una unidad sadomasoquista se sustenta, no en una argumentación propiamente psicoanalítica, sino en una tradición prefreudiana caracterizada por asimilaciones apresuradas y malas interpretaciones genetistas que el psicoanálisis, es verdad, en lugar de cuestionar, se contentó con hacer más convincentes.” (Deleuze, 1967)
Sadismo y masoquismo desde una perspectiva psicoanalítica
Lacan, en su Seminario XIV: La lógica del fantasma (1967), contemporáneo de Lo frío y lo cruel de Deleuze, sostiene que este libro es:
“incuestionablemente el mejor texto que jamás haya sido escrito sobre el masoquismo”.
Lacan comparte la tesis de Deleuze: no hay complementariedad entre sadismo y masoquismo. En 1966, Lacan publica Kant con Sade en los Escritos, y un año después, en su seminario, desafía a sus alumnos a analizar la obra de Deleuze sobre Sacher-Masoch.
“Alguien que no es psicoanalista, el Sr. Deleuze para nombrarlo, presenta un libro de Sacher-Masoch: Presentación de Sacher-Masoch. ¡Escribe sobre el masoquismo, indiscutiblemente, el mejor texto que jamás se haya escrito! Quiero decir: el mejor texto, comparado con todo lo que se ha escrito sobre este tema en el ámbito del psicoanálisis… Mientras que no hay ni uno solo de los textos analíticos que no deba ser completamente retomado y rehecho desde esta nueva perspectiva.”
En su clase del 19 de abril de 1967, Lacan insiste en que el sadismo y el masoquismo son dos vías estrictamente distintas, aunque ambas deben localizarse en la estructura. No son reversibles. No se trata de un “guante que se da la vuelta.”
Lacan reconoce que Deleuze pudo haberse beneficiado de sus textos, pero subraya que este no tiene ninguna experiencia en análisis. Y aun así, su trabajo anticipa con claridad muchas de las cuestiones que Lacan desarrollará en ese mismo seminario.
“[…] el objeto a es aquello que cae de la estructura, al nivel del acto más fundamental de la existencia del sujeto: la repetición. El hecho del significante, significando lo que repite, eso es lo que engendra al sujeto, y algo de allí cae.”
Referencias
- Deleuze, G. (1967). Presentación de Sacher-Masoch: Lo frío y lo cruel. Trad. Irene Agoff. Buenos Aires: Amorrortu, 2001 (edición Kindle).
(Título original: Présentation de Sacher-Masoch: Le froid et le cruel. Paris: Les Éditions de Minuit). - Lacan, J. (1967). Seminario XIV: La lógica del fantasma. Edición establecida por Jacques-Alain Miller. Buenos Aires: Paidós, edición reciente, 2023.
- Rodríguez Ponte, R. (Trad.). La lógica del fantasma. Traducción publicada por la Escuela Freudiana de Psicoanálisis. Disponible en:
https://e-diccionesjustine-elp.net/wp-content/uploads/2020/05/Lógica-del-fantasma.pdf - Biblioteca de seminarios en francés (transcripciones originales): https://ecole-lacanienne.net/bibliolacan/seminaires-transcription-ali/
- Versión francesa del Seminario XIV (transcripción Staferla): http://staferla.free.fr/S14/S14.htm
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