Anais Nin

Ensayo “Eroticism in Women” de Anaïs Nin

“No vemos las cosas como son, sino como somos»

Anaïs Nin (1903-1977)

La escritora Anaïs Nin, vanguardista franco-estadounidense, nacida en Neuilly-Sur-Seine -en el área suburbana de París- desafió a su tiempo a través de su vida y su obra. Exploró el erotismo, el deseo, el amor, lo femenino, la identidad. Autora de algunos de los relatos y novelas más desinhibidos de la narrativa contemporánea causó asombro en su tiempo por el atrevimiento, la sinceridad y la ausencia de prejuicios morales de sus textos autobiográficos, recogidos en un monumental diario: testimonio de la travesía íntima de un ser femenino en busca de una identidad personal y colectiva..

Dicen que la aventura de los Diarios se inició en el vapor Montserrat, en un largo viaje Barcelona-Nueva York en 1914, cuando Anaïs Nin sólo tenía once años.

Apasionada del psicoanálisis, compartió sus experiencias amorosas y sus inquietudes intelectuales con algunas figuras destacadas del panorama cultural del siglo XX – como el psicoanalista Otto Rank, y el escritor norteamericano Henry Miller. Luchó en su propia peripecia vital como en su extensa obra autobiográfica por la liberación sexual de la mujer, lo que la convirtió en uno de los grandes mitos del movimiento feminista de la diferencia de los años sesenta.

Su madre, Rosa Culmell con sus tres hijos decidió cruzar el océano mientras su hija escribía una carta para contar a su padre – Joaquín Nin Castellanos- los detalles del viaje. Sin embargo, Anaïs no volvió a ver a su padre hasta el verano de 1933, que empieza la redacción de esas quince mil páginas, publicadas parcialmente en 1966. La versión que conocemos es una re-escritura de los numerosos cuadernos que escribió durante años.

House of incest (1936) fue el primer libro de ficción de Anaïs Nin, pero el segundo de su obra en ser publicado. Su estudio sobre D. H. Lawrence: An Unprofessional Study vio la luz en 1932, siendo relativamente bien acogido por la crítica del momento (aunque Nin nunca tuvo buena estrella con su ficción: su descontento y decepción es conmovedor en las páginas de su diario, sobre todo porque enfrentó diatribas misóginas y traiciones de críticos con los que ella cultivó amistad, el más famoso Edmund Wilson).

House of incest fue publicado por la editorial Siana, proyecto que ella y Miller, junto con los amigos de éste, Michael Fraenkel y Alfred Perlès, habían soñado en Louveciennes (casa de Anaïs Nin y Hugo, su esposo) y cuyo domicilio estuvo en Villa Seurat; el tiraje constó de 249 libros autografiados y numerados, en una edición cuidadísima de alrededor de 100 palabras por página.

El ensayo traducido aquí, titulado originalmente Eroticism in Women, de Anaïs Nin (1903-1977) apareció en 1974 en la revista Playgirl y luego fue compilado en su libro In Favor of a Sentitive Man and Other Essays (1976). Para entonces, la autora vivía el pleno éxito de su obra que durante décadas fue censurada y publicada con reservas debido a su alto contenido erótico; era la época del feminismo setentero, la liberación de la mujer y la sexualidad. El ensayo de Anaïs Nin, de hecho, refleja muchos de los problemas que el feminismo de la época enfrentaba y que ahora, en algunos países, son considerados como superados, por lo menos a nivel discursivo.

En su escritura leemos su deseo, el objeto que la anuda y que la causa, también su goce. Podemos leer las marcas que su análisis personal dejó en ella, así como la lectura que ella transmite a las mujeres y al psicoanálisis con relación a lo femenino.

Anaïs Nin  Eroticism in Women

«Intentamos quitarnos de encima todo lo falso de nosotras, lo que nos es inculcado por nuestra familia, nuestra cultura y nuestra religión. Es una tarea enorme porque la historia de las mujeres no ha sido contada completamente de la misma forma que la de los negros. Algunos acontecimientos han sido ocultados. Culturas como las de India, Camboya, China y Japón tienen una vida sensual accesible y popular, pero a través de la perspectiva masculina. Muchas veces, cuando las mujeres han querido revelar algunos aspectos de su sexualidad, son reprimidas. No de manera tan obvia como sucedió con la ardiente obra de D. H. Lawrence, o la censura de Henry Miller o James Joyce, sino de una manera que es denigrante, constante y continúa por los críticos. Muchas escritoras recurrieron a los pseudónimos masculinos para evitar los prejuicios. Tan sólo hace un par de años Violette Leduc escribió la más explícita, elocuente y conmovedora descripción del amor entre dos mujeres. Simone de Beauvoir fue quien la descubrió para el público y aun así todas las reseñas que he leído son juicios morales contra su apertura. También hubo muchos juicios morales sobre el comportamiento de los personajes de Henry Miller, sobre todo criticaban su lenguaje, pero en el caso de Violette Leduc era contra ella misma».

Anaïs Nin en 1969. Fotografía: Ullstein Bild/ullstein bild vía Getty Images