MÓNICA NEGRI

Psicoanalista | Psicóloga General Sanitaria | Sexóloga

LA EXPERIENCIA PSICOANALITICA

Freud nos enseñó que el descontento sobre el mundo, la queja, el sufrir por amor, el sufrimiento por el reconocimiento, por el hacer, o por el vínculo- deberíamos reconducirlo a la responsabilidad de cada uno. Y, si bien “no somos artífices de lo que nos llega en la vida, lo somos de la interpretación que le damos y de las respuestas que producimos”.

El psicoanálisis está dirigido a seres que reconocen en ellos un obstáculo y reconoce la discordancia como esencial a la dimensión humana; le hace un lugar para que se vuelva creadora y no destructora. La discordancia genera la invención.

Propone una visión de la psiquis humana, una explicación plausible de lo que nos hace amar, desear, vivir.

El método psicoanalítico permite un espacio de trabajo para suspender las reacciones y analizar que nos sucede, que es lo que nos implica a fin de poder sentirnos seguros, de no tener miedo y transitar mejor la vida. Aunque “la promesa de la homeostasis total, de la armonía plena y del bienestar completo, es una falacia”, como bien señalaba Lacan.

El psicoanálisis no juzga, no mide, no hace cuentas, no denuncia a nadie, no afirma nada. Tampoco tiene las susceptibilidades de un dogma ni la rigidez de una ideología. El psicoanálisis provee preguntas, pero ninguna respuesta definitiva, no es otra cosa que un cuestionamiento en vivo, una búsqueda, una investigación.

El psicoanálisis es un tratamiento y lo que cura en el análisis es la relación repetida, regular, intensa, afectiva, esclarecedora entre un analista y su paciente. Juan David Nasio

Y es ante todo una práctica y expresa una libertad inédita a la palabra, empezamos a creer que en ese sufrimiento que parecía sin sentido y sin beneficio alguno hay una significación que le es propia y queremos saber más. Hacer que el paciente descubra lo que él ya tiene en él y que eso, al descubrirlo, lo ayude. Y lo que él ya tiene en si mismo es algo positivo. Todo ser tiene un núcleo sano muy rico y la dirección del análisis es esa: revelar al paciente lo que es de él, mostrárselo y que el paciente, al descubrirlo, esté más aliviado, que esté mejor.

El final de la experiencia analítica nos lleva a aprehender y asumir la propia singularidad como sujetos deseantes, nuestro estilo de vida y modos de gozar, más allá de la conformidad, de las imposiciones y del camino pre-escrito.

El síntoma no es una enfermedad que debe ser curada, sino un signo que viene del inconsciente personal y que abre una falla en la norma anterior con miras a la creación de un nuevo porvenir. J.D.Nasio